Las entrevistas y las experiencias del blog

La finalidad de este blog es la de compartir nuestra experiencia como celíacos para poder ayudar a otros, siempre en positivo. Hay experiencias con las que podemos sentirnos identificados, otras en cambio nos pueden parecer inverosímiles, pero cada persona es un mundo y lo vive diferente. Todas están publicadas tal y como los entrevistados lo han contado, sin añadir ni quitar nada.

Todas las personas que participan en este blog lo hacen de forma voluntaria y han aceptado a compartir su experiencia. Muchos han hecho un gran esfuerzo para poder escribir sobre ellos, así que os pido respeto y educación. Y un comentario de ánimo por haberlo hecho siempre va bien   :)

¡Gracias!

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100 ENTREVISTAS Y EXPERIENCIAS SIN GLUTEN

Experiencia de un no-celíaco: Mario

Mario vive en Calahorra, tiene 11 años y es estudiante de Primaria. Su padre es celíaco y su madre tiene un blog de recetas sin gluten. Quiso participar en la experiencia de comer SIN GLUTEN.

Mario nos cuenta su experiencia:

PRIMERA SEMANA

DÍA 1: He desayunado diferente, porque otros días desayuno cosas con gluten. Tortitas de maíz con queso y jamón de york y zumo. Me gusta el desayuno sin gluten. Mi madre ha hecho para cenar una empanada muy grande y que estaba muy buena.

DÍA 2: Repito desayuno como ayer. He escondido un bote de patatas que me compré el domingo, porque no sé si tienen gluten, así que hasta la semana que viene, sin abrirlas.

A mitad de semana, me comí unas pringles… No hago la dieta bien.

Me gustan muchas cosas con gluten, pero mi madre me ha dicho que la semana que viene la vuelve a hacer y la hago bien seguro.

Por mi padre, que la tiene que hacer todos los días aunque no quiera.

SEGUNDA SEMANA 

La segunda semana, la he hecho bien!! Bueno, casi. El viernes me dieron una bolsa de chuches en el cole y no me acordé de que había que comer sin gluten, y me comí una mini chocolatina que tenía galleta.

El resto de la semana muy bien, aunque otra vez tenía cosas que no se podían comer.

No me ha costado tanto como la primera semana, pero claro, como lo que cocina mi madre, y ella hace todo sin gluten, y así es más fácil.

Hemos cambiado una cosa: los viernes hacemos pizza para cenar y antes mi padre tenía la suya sin gluten y hacíamos otra con gluten. Ahora hacemos sin gluten para todos, porque nos gusta mucho la base sin, además así las compartimos y tenemos de dos sabores a elegir.

¡Gracias MARIO por participar y contar tu experiencia en el mundo sin gluten!

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100 ENTREVISTAS Y EXPERIENCIAS SIN GLUTEN

Experiencia de una no-celíaca: Teresa

Teresa, vive en Palencia y es funcionaria (actualmente en excedencia para cuidar a sus hijos). Tiene un hijo de 3 años y medio celíaco. Muchos la conoceréis por su blog CELICIUS GLUTEN FREE. Durante una semana quiso participar en la experiencia de comer SIN GLUTEN.

Teresa nos cuenta su experiencia:

Yo no soy celíaca, lo es mi hijo de 3 años Carlos, así que, de primeras el mundo sin gluten no me es ajeno, como mucho sin gluten habitualmente, pero mi experiencia de esta semana sin gluten, no es lo mismo que saber que siempre tendrás la opción de comprarte cualquier cosilla en un súper o pastelería o pedirte una tapita en un bar, ainch esa cañitas…

Lo primero a destacar, se acabaron las improvisaciones, hay que planificar la semana, sobre todo el tema desayunos, que es una comida muy glutanera normalmente.

Así que me hice de todo, galletas, pan y bizcocho, un rollo, no es lo mismo que sacar tu magdalena o pan tostado de una bolsita y ya está…

Las comidas, pues, también a planificar, aunque ahí es donde encuentro menos problemas, excepto tema pasta, no me gusta nadaaaaaa, sería una de las cosas que más echaría de menos si fuera celíaca.

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DIA 1

Tengo que desayunar a toda prisa para llevar al peque al cole, así que unas galletas y un cacao (he tenido que cambiar mi Cola Cao por otro, ainch con lo que me gustaaa).

Me entra hambre a media mañana, piquitos sin gluten, son muy socorridos y para llevarlos en el bolso si te entra gusa, ¡están fenomenal!

Comida Verduras y filete plancha (esto no es por la celiaquía es por las Navidades que todavía pesan, jejejje), de postre en vez de una pastita glutanera, pues un trocito de chocolate sin gluten (madre qué horror ir al súper y ver que el 90% de los chocolates habituales llevan gluten)

De cena, una pizza en familia del súper que todos conocemos, no está mal, pero la próxima la haré yo.

DIA 2

Hoy desayuné después de llevar al peque al cole, quería tostaditas de pan, el pan sin gluten no está mal, pero tiene un regustillo que no me termina de convencer.

Media mañana, voy con una amiga a tomar un café y me quedo como boba mirando el mostrador de los dulces, nada de nada, menos mal que llevaba una magdalena individual envasada que me salvó la vida, tendrían que hacer bolsos especiales para celiacos con muchos compartimentos para todo lo que tenemos que llevar encima…

Comida fácil, unas lentejitas muy bien lavadas, porque a veces se cuelan granos de trigo… Postre más chocolate, a falta de gluten bueno es el chocolate, ¡jajaja!

Cena, algo que nunca falla huevos fritos con patatas fritas y yogurcito.

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DIA 3

Venga hoy cambiamos, Bizcocho, la verdad que la repostería es lo que mejor sale sin gluten, adoro los bizcochos, pero mejor casero, los comprados sin gluten me saben a goma asquerosa y además, ¡¡¡¡son carísimos!!!!

Comemos hoy pasta, mi marido macarrones glutaneros riquísimos y yo macarrones sin gluten, que me cuesta terminar, yo creo que a mi niño le gustan tanto porque no ha conocido otros…

Merienda con el peque, vamos a hacernos unos churritos, no están mal, pero me pasa también lo del regusto del singluten…

Cena, se nos antoja hamburguesa y claro la que como habitualmente de carnicería lleva gluten, así que me como una de las de mi peque, también del súper que todos conocemos y nada que ver… y el pan tampocoooo, ¡¡¡buaaaaa!!!

DIA 4

Se me va haciendo un poco pesado pensar a cada paso qué voy a comer, el peque come en el cole, si comiera en casa creo que me animaría más con los menús, pero para mi sola un rollo de aquí te espero…

Desayuno habitual tostadas y cacao insípido, comida patatas guisadas con carne, menos mal que esto lo podemos comer los dos…

Nos vamos de cumple de una amiga y claro para no dar la nota no les aviso del experimento y me llevo más bizcocho, pero veo la tarta y empiezo a babear como una tonta, me voy a dar a la coca cola…

No ceno más que un yogur, estoy cansada y no me apetece pensar en nada.

DIA 5

Se me van acabando mis existencias para el desayuno, unas galletitas maría que hago que me encantan más que las glutaneras, será de lo poco…

De comida, hoy comemos arrocito, pero nada de arroz amarillito con su colorante (el que tenía no era apto), un arroz muy rico, pero paliducho…

Cena, me hago un sándwich con pan de molde de marca chachi y no me gusta nada de nada, joder, 4 euros el paquetito y sabe a rayos, ¡mejor me lo hago yo!

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DIA 6

Llega el finde, vamos a comer a casa de los abuelos, mi madre está bastante concienciada por el tema de mi niño, pero hay que llamarla para decirle que yo también soy “celíaca” esta semana, se junta que mi madre es intolerante a la lactosa y mi hermano no puede comer pollo, cerdo, alubias blancas, cacahuetes y avellanas, olé qué divertido es comer en casa de la Abuela Teresa, total, cocido sólo con carne de ternera y chorizo de ciervo, síiiiiiii, de ciervo, no hay otra, ¡vaya cocido chungo!

La cena en casita, los sábados cuando se acuestan los peques solemos pedir comida por teléfono, me doy cuenta que ninguno de los sitios habituales tiene comida sin gluten, ahhhhhhh, en represalia me preparo una cena sin gluten pero llena de colesterol, patatas Foster Hollywood, pero me cago en todoooo…

DIA 7

Por fin, último día de suplicio, mira que al ser mi peque celiaco ya conocía el tema muy bien, pero no es lo mismo cuando te toca a ti, como adulta lo veo mucho más complicado y la vida social no es lo mismo, siempre cargada y con la gente mirándote como si fuera un bicho raro y claro, teniendo que dar explicaciones continuamente….

Eso sí de ventaja, estoy menos hinchada y tengo menos gases, mejor digestión, comida más sana, al ser casi toda hecha en casa y lo que más me gustó es compartirlo con mi peque.

Hasta aquí mi experiencia sin gluten de la mano de Glutoniana, ¡besos a todos!

¡Gracias Teresa por participar y contar tu semana sin gluten!

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100 ENTREVISTAS Y EXPERIENCIAS SIN GLUTEN

Experiencia de una no-celíaca: Carmeta

Carmeta, vive en Barcelona y tiene un taller dónde da cursos de cocina, ESCOLA DE CUINETES, en ocasiones para gente celíaca y/o alérgica. No tiene a nadie en la familia que sea celíaco. Durante una semana quiso participar en la experiencia de comer SIN GLUTEN.

Carmeta nos cuenta su experiencia:

Os adjunto el archivo que me mandó para contar cómo fue su semana y que también tienes fotos de las cosas que se fijó y cocinó.

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¡Gracias Carmeta por participar y contar tu semana sin gluten!

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100 ENTREVISTAS Y EXPERIENCIAS SIN GLUTEN

Experiencia de una no-celíaca: Rebeca

Rebeca vive en Calahorra, es ama de casa en paro y su marido es el celíaco de la casa. Tiene mucha experiencia en cocinar sin gluten y lo comparte en su blog: DESDE NUNCA JAMÁSDurante una semana quiso participar en la experiencia de comer SIN GLUTEN.

Rebeca nos cuenta su experiencia:

DÍA 1

Empiezo con ganas. Creo que lo más difícil para mí será el desayuno, porque soy un poco cuadriculada y siempre desayuno pan con gluten con margarina y mermelada. Hoy tenía un bollo con crema sin gluten que había hecho para mi marido. Como a él no le gusta mucho, parece que lo terminaré comiendo yo. Para cenar, empanada de atún. Como no tenía masa de Adpan, porque aquí no la venden en ninguna parte, me toca amasar. Es un palizón hacer una empanada taaaan grande, pero estaba riquísima. Por la noche, pan de molde para el día siguiente.

DÍA 2

Primer desayuno con el pan de molde sin gluten. No aguanto el comprado. No sé cómo hace mi marido para comerlo, ¡¡¡qué pobre!!! Hasta el que hago yo, que nos gusta a todos, lo noto especialmente raro para desayunar. Pero no me ha sabido malo. Sólo diferente.

Como ayer no amasé bastante, a petición (velada, eso sí, que el pobre a las claras, pide poco), del celiaco oficial, hoy me he puesto a probar a hacer hojaldre. Si sale bueno, napolitanas para merendar mi hijo y de postre después de la cena para el padre.

Cena, pescado al horno, aprovechando que enciendo para hacer las napolitanas, que por cierto, están ricas, pero eso que me ha salido, ¡¡¡no es hojaldre!! Jajajaja.

DÍA 3

Hoy pago cara la paliza de amasado de ayer, así que poquita complicación. Para comer caldo de pollo, espárragos y pechugas a la plancha.

Estoy empezando a echar cosas en falta. Ya dije que era cuadriculada para desayunar, y echo en falta mi pan con gluten.

DÍA 4

¡¡¡Desayuno de hotel!!! Me como un panecillo con tomate untado, aceite y jamón serrano con un zumo y un café con leche. Tengo médico con mi hijo, y no podré almorzar nada, además de que casi seguro comeremos tarde.

Para comer lentejas con arroz y la cena unos san jacobos. No me supone ningún esfuerzo, porque siempre lo comemos sin gluten. Es más cómodo hacer una comida para todos.

DÍA 5

Pruebo una receta de panecillos sin levadura, y cómo no, le busco el lado dulce. Salen unos panecillos ricos para desayunar. Al celiaco no le gustan, pero entre el pequeño y yo, daremos con ellos.

Para comer puré de verdura con picatostes sin gluten, con mi pan de molde salen unos picatostes muy ricos, y unos filetes a la plancha.

Como es viernes, tradición en casa, se cena pizza. No tengo ganas de amasar más, así que tiro por la calle de en medio y hago una base de las que venden en Mercadona. Media de queso, orégano y york, y media de jamón serrano. Me encanta esta base de pizza. ¡¡¡Más que la base con gluten!!!

DÍA 6

Tortilla de patata para comer. En casa mis hombres son de ideas fijas. Como no me apetece poner el horno para hacer dos panecillos, opto por hacer revuelto en vez de tortilla, ¡¡¡es la excusa perfecta para que nadie quiera ponerse un bocata!!! Jajajaja.

DÍA 7

Otra idea fija. En esta casa los domingos se come asado. Pollo o cordero. Con sus patatitas. Hoy ha tocado pollo. Me viene bien, porque así no me complico en pensar qué pongo y además es el mismo menú para todos.

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Este es el invento de Rebeca para tostar el pan :)

¿Te ha costado seguir la dieta? ¿En qué momento o momentos más?

Me ha costado un poco seguir la dieta. Cuando peor lo he llevado ha sido en el desayuno, por no poder comer pan con gluten.

¿Te ha ayudado alguien a saber qué cosas poder comer o no?

Como soy yo quien hace la compra siempre y quien cocina para el celiaco, no he necesitado ayuda, porque conozco los productos, pero si no fuera así, hubiera agradecido una ayuda.

¿Qué te ha llamado más la atención al tener que comer sin gluten?

Me he dado cuenta de lo difícil que es decir todos los días NO a muchas cosas.

¿Qué crees que debería cambiar si tuvieras que continuar comiendo sin gluten?

Mi mentalidad. Ahora mismo, me falta la motivación de la salud. Comentaba con mi marido que es el celíaco, que yo no tengo un motivo real para hacer la dieta, así que es más difícil no comer ciertas cosas que te apetecen, porque sabes que es porque quieres. Él dice NO porque sabe que se pondrá enfermo, y eso es un aliciente importante.

Los precios. Qué caro es llevar una dieta 100 por 100 sin gluten. Los productos son mucho más caros, y creo que eso debería cambiar, ya que en nuestro caso no es una dieta que se elija, sino que es una obligación seguirla. Debería estar subvencionado por la seguridad social, ya que es un tratamiento médico como aquel que dice.

¿Crees que ahora verás las cosas diferentes y podrás ayudar más a esa persona cercana que come sin gluten?

Ayudarlo más, creo que no. Soy un poco obsesiva con la dieta, porque como soy quien cocina casi siempre, me preocupo de que todo sea apto.

Aparte de estas conclusiones, me he dado cuenta de que una gran ventaja de comer todos sin gluten, ha sido que me he podido relajar durante 7 días de la preocupación continua de la contaminación. Saber que si hay una miga en un plato es sin gluten, aunque parezca una tontería, ¡¡¡para mí ha sido un descanso!!!

También me ha hecho darme cuenta de lo duro que tiene que ser sobre todo al principio, el hacer la dieta sin gluten. Más aún cuando te diagnostican de adulto, como en el caso de mi marido, y conoces los sabores glutaneros.

Me hace darme cuenta de lo poco exigente que es mi marido, aunque a veces me parecía que lo era, porque algunos de sus alimentos, son realmente asquerosos, y eso que procuro que como casero todo lo posible.

Me hace entender también, el por qué cuando hago alguna receta nueva que a él le gusta especialmente, me dice, no la cambies más, hazlo así siempre. O por qué otras veces no quiere que pruebe recetas nuevas. Los cambios de sabor son tan grandes, que si piensas el trabajo que conlleva para que luego no te guste…

Me anima a seguir investigando en la cocina, intentando conseguir el sabor glutanero, sobre todo en el pan, que es en lo que más he notado yo el cambio, aunque tenga que hacerlo medio a escondidas, para que él no me vea trabajar para nada, tirar cosas incomibles y desesperarme porque no lo consigo. Pero lo conseguiré. Lo conseguí hace casi nueve años cuando nos dieron el diagnóstico y me encontré perdida, con una asociación de vacaciones porque era agosto, sin internet, sin información en el etiquetado, pero con muchas ganas de ver a mi marido sano.

Esa es mi mayor motivación.

¡Gracias Rebeca por participar y contar tu semana sin gluten!

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Os dejo dos postres que preparó Rebeca, para que veáis que no se le resiste la repostería ni la manga pastelera.

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100 ENTREVISTAS Y EXPERIENCIAS SIN GLUTEN

Experiencia de una no-celíaca: Mercedes

Mercedes tiene 67, vive en la provincia de Tarragona, es jubilada y es abuela de un nieto de 3 años muy guapo. Tiene una hija diagnosticada de celiaquía desde hace más de 6 años (y que le pega mucho el rollo con el tema de la celiaquía, contaminación, etc.).

Mercedes nos cuenta su experiencia en su semana sin gluten:

Normalmente como muy natural y con pocos alimentos envasados. Tengo diabetes tipo B y tomo varias pastillas (como era un poco difícil revisar toda la medicación, no lo tuve en cuenta a la hora de hacer esta semana sin gluten).

Por las mañanas suelo tomar entre otras cosas EKO (un preparado sustituto de café que lleva gluten), por lo que pasé a tomar la leche sola todos los días. He desayunado también yogur o cuajada. Y en los bares me he acostumbrado a no pedir café por si llevaba gluten y lo sustituía por una infusión.

Lo que más he echado de menos es el pan, me comí unos panes congelados que dejó mi hija en el congelador. Me han parecido muy buenos. Como muchas veces pan sin gluten cuando me hija viene a casa y lo prepara ella.

El séptimo día de dieta decidí 6 no hacerlo porque creía que ya había cumplido muchos días y echaba de menos el pan.

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¿Te ha costado seguir la dieta? ¿En qué momento o momentos más?

En general no se me ha hecho pesado porque sé cocinar y ya sabía cosas qué podía comer y no. El viernes es el día que voy a desayunar con unas amigas. Antes había ido a la doctora por revisión e iba en ayunas. Por no quedarme en el bar sin comer tuve que subir a casa un momento para prepararme algo. Quizás si hubiera preguntado habría encontrado algo sin gluten en el bar dónde vamos.

¿Te ha ayudado alguien a saber qué cosas poder comer o no?

Ya lo sabía por mi hija cuando viene a casa. No pregunté nada porque ya sabía marcas sin gluten y sino miraba las etiquetas.

¿Qué te ha llamado más la atención al tener que comer sin gluten?

La fuerza de voluntad que tiene la gente que tiene que comer sin gluten. Los precios de todos los productos, de la pasta por ejemplo. 

¿Qué crees que debería cambiar si tuvieras que continuar comiendo sin gluten?

Cuidar el tema de contaminación cruzada. Separar las cosas sin gluten en la cocina y comprar nuevas cosas.

¿Crees que ahora verás las cosas diferentes y podrás ayudar más a esa persona cercana que come sin gluten?

Ya estaba concienciada pero he visto más limitaciones a la hora de comer. Sobre todo al salir, es muy cómodo no tener que pensar y poder ir a cualquier parte. Y la confianza y seguridad que hay que tener para comer las cosas que preparan los otros.

¡Gracias Mercedes por participar y contar tu semana sin gluten!

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100 ENTREVISTAS Y EXPERIENCIAS SIN GLUTEN

Experiencia de una no-celíaca: Cristina

Cristina, tiene 22 años, vive en Ibiza y es Técnica Informática. Su madre está diagnosticada de celiaquía desde hace un año. Durante una semana quiso participar en la experiencia de comer SIN GLUTEN.

Cristina nos cuenta su experiencia:

¿Qué te ha motivado a aceptar el reto de comer una semana sin gluten?

Nunca me había planteado una dieta sin gluten hasta que le diagnosticaron celiaquía a mi madre hace un año. Desde entonces no he dejado de comer gluten, pero sí que intento reducirlo en la medida de lo posible y mido más el gluten que consumo cada día. Lo que me motivó a aceptar este reto fue que no sé con certeza si por genética en el futuro podría desarrollar celiaquía. Así que me quise probar a mí misma, viendo si sería capaz de seguir está dieta una semana y cómo afectaría a mi estado de ánimo.

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DÍA 1: Cuando me desperté por la mañana sabía que empezaba mi semana sin gluten y la verdad es que estaba contenta y motivada, las dificultades empezaron en cuanto tuve que pensar un desayuno sin gluten. Había oído que lo más duro para los celíacos era la poca elección a la hora de desayunar ya que la gran mayoría de las cosas que desayunamos llevan gluten. Al final acabé desayunando un vaso de leche y un zumo y como la semana anterior no me había preparado la despensa lo suficiente no pude llevarme nada sólido al estómago.

La hora de la comida no fue tan dura, prácticamente no me di cuenta de que comía sin gluten excepto por el pan (es increíblemente difícil encontrar un pan de barra que sepa medianamente bien sin gluten y a un precio asequible).

La hora de la cena fue parecida a la de la comida, excepto por que nunca me había parado a pensar que las salchichas de carnicería podían llevar gluten (La gente tiende a pensar que solo las cosas que contienen trigo llevan gluten). Al final del día me sentí contenta al fin y al cabo todos los alimentos que no puedes tomar los acabas sustituyendo por otros que son más beneficiosos para tu salud como fruta, verduras o legumbres.

DÍA 2: Hoy ha resultado más fácil. Ayer compré unas galletas de chocolate sin gluten y ese ha sido mi desayuno con un vaso leche. La verdad que echaba de menos llevarme algo dulce a la boca que no fuera fruta. La comida estuvo bien, no note mucho comer sin gluten excepto por segundo día consecutivo el pan… Bendita barra de pan. Según que plato comas lo echas más o menos en falta, pero a mí personalmente es de lo que más me cuesta prescindir. La cena tampoco estuvo mal del todo, ya que al no poder usar nada con gluten en mi cocina, te dejas llevar por la imaginación y acabas por cocinar recetas nuevas y sorprendentemente buenas. Mañana probaré a hacer unas bolitas de pan de queso que me recomendó mi madre que se hacen con harina de yuca amarga. Si salen buenas os paso la receta  :)

DÍA 3: Ya me voy apañando con los desayunos y después de 2 días ya no me resulta tan complicado. La comida ayer sí que fue un poco más dura ya que salimos a comer por ahí con unos amigos y la gran mayoría de platos llevaban gluten. Al final me decanté por una dorada al horno… pero no pude probar ninguno de los postres que había en la carta. La cena normal, al comer en la intimidad de tu casa la tentación no es tan grande.

DÍA 4: Hoy ha sido un día fácil, apenas he notado que estaba haciendo una dieta. He probado a hacer la receta de pan de queso y la verdad es que ha sido todo un acierto. Buscando una solución para el pan apenas noto las limitaciones de la dieta sin gluten.

DÍA 5: Mi bolsillo empieza a notar los altos precios de los alimentos sin gluten, 3.50 euros un paquete de galletas (En el que vienen 12 galletas contadas). Si hiciera esta dieta indefinidamente no sé si podría permitirme comprar productos sin gluten como norma general. Tendría que elaborarlos yo con harina sin gluten, ya que de esa manera sale más económico.

DÍA 6: El fin de semana siempre es más difícil hacer dieta de cualquier tipo. Además salir a comer por ahí cada vez lo encuentro más difícil, no todos los restaurantes están preparados para que pueda comer un celíaco y al final acabas por pedir siempre lo mismo y renegar del postre.

DÍA 7: ¡Por fin domingo! Hoy me lo estoy tomando con otra filosofía porque es mi último día, pero reconozco que si tuviera que seguir con esta dieta indefinidamente no me tocaría más que resignarme. Ser celíaco es duro, y no estaría de más que el gobierno ofreciera algún tipo de ayuda económica a la gente con esta patología para que pudieran al menos costearse alimentos sin gluten para no sentirse tan limitados.

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¿Te ha costado seguir la dieta? ¿En qué momento o momentos más?

No mucho, excepto por los “momentos dulces” (merienda y desayuno) y alguna que otra vez que acompañaba a mi pareja a la panadería y solo el olor ya te pide que lo comas.

¿Te ha ayudado alguien a saber qué cosas poder comer o no?

Siempre que tenía alguna duda llamaba a mi madre o miraba en internet, aunque me las he arreglado bien ya que me interesa mucho el tema de la nutrición.

¿Qué te ha llamado más la atención al tener que comer sin gluten?

Que tienes que estar mucho más pendiente de planear bien tus comidas, ya que no te sirve cualquier cosa. La cantidad de alimentos que podría haber comido si no fuera por el proceso de elaboración y la contaminación cruzada (Patés, salchichas, embutidos…). Las empresas de alimentación deberían concienciarse. Si tuvieran más cuidado en la elaboración y, sustituyen los productos que usan con gluten por otros sin, ganarían a un montón de clientela que ahora mismo no pueden consumir sus productos.

¿Qué crees que debería cambiar si tuvieras que continuar comiendo sin gluten?

A nivel personal me compraría una panificadora para poder elaborar mi pan, y a nivel general tendrían que cambiar muchas cosas. Al menos para igualarnos a nuestros vecinos europeos que están mucho más concienciados en este tema.

¿Crees que ahora verás las cosas diferentes y podrás ayudar más a esa persona cercana que come sin gluten?

Por supuesto, siempre que puedo y siempre que estoy con ella comemos en su mayoría sin gluten y siempre buscamos la mejor opción para que ella esté cómoda (como ir a un restaurante que sirvan menús sin gluten).

¡Gracias Cristina por participar y contar tu semana sin gluten!

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100 ENTREVISTAS Y EXPERIENCIAS SIN GLUTEN

Entrevista nº 28: Juan Ayala, Un celíaco por el mundo

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Juan Ayala (Un celíaco por el mundo), es la envidia de muchos celíacos que nos gusta viajar. Tiene 31 años, es blogger profesional de viajes y economía. Podéis seguirle:

En su blog: http://uncelíacoporelmundo.com/

En su perfil de Facebook: https://www.facebook.com/uncelíacoporelmundo

O en Twitter: https://twitter.com/celíacomundo

Y en este enlace podéis ver la ruta que ha ido siguiendo:

https://www.google.com/maps/d/viewer?mid=z0NxuGw4Oeh0.ktd3Fi4BiYKk

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¿Qué significado tiene para ti la foto que has elegido para la entrevista?

El Slope Point es el punto más al sur de la isla sur de Nueva Zelanda, que como sabrás son las antípodas de España. En ese momento había sobrevivido diez meses sin comer gluten en Asia y estaba a mitad del recorrido en furgoneta por Nueva Zelanda. Unos meses después cruzaría el océano Pacífico y comenzaría la ruta por Sudamérica, donde estoy ahora. Representa un punto geográfico de inflexión en mi viaje por el mundo a la vez que la mitad de camino entre la dificultad de Asia y la de Sudamérica para comer sin gluten, en medio de las facilidades de Australia y Nueva Zelanda.

Cuéntanos un poco sobre ti, ¿Cuándo te diagnosticaron la celiaquía? ¿Quién descubrió que lo eras? ¿Quiénes te ayudaron a saber qué podías comer?

Fui diagnosticado en febrero de 2008, pero tuve síntomas desde 13 años antes. La celiaquía no era tan conocida y los médicos pensaban que si no te la habían diagnosticado de niño, no eras celíaco. Fui a varios especialistas de Málaga pero ninguno daba con lo que tenía y se admiraban de cómo podía vivir con niveles de ferritina tan bajos. La solución de un médico “muy profesional” fue inyectarme hierro intravenoso en tres ocasiones. Además de poner mi salud en riesgo, consiguió que tuviera hierro en sangre unos meses, luego me quedé otra vez en mínimos. Estuve más de una década muy delgado, anémico, con síntomas gástricos y pensando que seguro debía tener una enfermedad grave.

En 2008 Me diagnosticó el hijo de uno de los médicos que me había atendido durante esos 13 años. Pedí cita y cuando llegué a la consulta, mi antiguo doctor se había jubilado, por suerte para mí, porque fue su hijo, que ya ocupaba su puesto, quién se le ocurrió que podía ser celíaco.

A pesar de ser complicado al principio, en cuanto dejé el gluten empecé a notar mejoría. En un mes gané más de 15 kilos, estaba irreconocible y recuperé toda la salud que había perdido en 13 años en poco más de un mes.

¿Quién me ayudó? Mi madre. Se puso al día de qué era eso del gluten incluso con más interés que yo. Luego me inscribí en ACEMA y en poco tiempo comía sin gluten sin mayor complicación.

¿Hay en tu familia  alguien más que sea celíaco o celíaca?

No. Tengo algunos familiares que apostaría a que lo son, pero sus síntomas no son tan acusados como eran los míos. Por otra parte, creo que mi abuelo paterno, que falleció muy joven, pudo serlo.

¿Te acuerdas cuál fue tu última comida con gluten?

Como estaba tan delgado, para ganar peso siempre trataba de comer mucho pan y pasta. Me encantaba el pan de leña que traían a mi barrio de una panadería de Álora. Lo mojaba en aceite de oliva del bueno, de alguna cooperativa de Málaga. Y por supuesto, mucha pasta, para seguir engordando o, mejor dicho, envenándome. Creo que ésta fue mi última comida con gluten.

Dentro del gran cambio que supone cambiar de dieta, cual ha sido tu mayor dificultad o lo que más echas de menos. ¿Alguna vez te has saltado la dieta?

Como sabes llevo desde mayo de 2013 fuera de España, la mayor parte del tiempo en países donde ni siquiera puedo comunicarme con normalidad. Durante los diez meses que estuve en todo el sudeste asiático echaba de menos toda la comida que comía en España. Bueno no todo, estaba harto de comer arroz. Ahora echo de menos los guisos de mi abuela, transformados por mi madre en gluten free y los pasteles sin gluten que preparaba Mar, mi pareja, cuando estábamos en Málaga. Antes de salir de España, poco echaba de menos, pues ya había productos sin gluten igual de buenos que los con gluten.

No tiene sentido saltarse la dieta cuando la llevas siguiendo tantos años y sientes que gracias a ella disfrutas de buena salud.

¿Cuándo has salido a comer fuera o has viajado te has encontrado con muchos problemas para poder comer sin gluten?

En España cada vez es más fácil comer fuera, por supuesto, siempre con precauciones. Viajando por el mundo, qué te voy a contar. En estos veinte meses fuera de España, quitando Australia y Oceanía, cada comida es un quebradero de cabeza y aunque no paso hambre nunca, mi dieta no es muy divertida. Eso sí, hay excepciones. A veces, consigo comer comida típica de cada país preparada especialmente sin gluten. También hay algunas recetas que son por naturaleza sin gluten.

¿Qué tal lo llevan los que te rodean, tu familia, tus amigos, etc.? ¿Se han preocupado por lo que te pasa y te ayudan a llevar una dieta correcta?

En España estaban todos acostumbrados. Pasé de ser el rarito, al amigo celíaco y tipo que siempre repetía la misma retahíla cuando salíamos a comer fuera. En mi actual aventura por el mundo, Mar es la que sufre mis complicaciones con la comida.

 

¿Crees que los médicos, la sociedad, empresas, etc. conocen nuestra enfermedad y están concienciados para hacernos la vida más fácil?

Estamos en el camino. Los médicos son parte de la transformación que se ha dado en España en los últimos cinco años. También pienso que es un diagnóstico mágico, me explico: de tener delante a un paciente con muy mala salud, con una prueba, ningún medicamento y solo dejando de comer gluten pronto recuperará el 100% de su salud. ¿No es fantástico?

De ser una minoría silenciosa, hemos pasado a ser conocidos por casi todos los españoles. Esto es, en parte obra de las asociaciones y de los fabricantes sin gluten. No hace falta que mencione qué cadena de supermercados nos ha facilitado mucho las cosas en España y ha dado a conocer la enfermedad, creo que más que ninguna otra entidad. Pero no nos engañemos, también existe un fuerte interés de marketing en los productos sin gluten.

Mi visión global de la celiaquía, habiendo estado en otros países de Europa y vivido en Australia y Nueva Zelanda, es que en España tenemos una situación privilegiada respecto al conocimiento de la enfermedad, pero hay cosas que todavía se pueden mejorar. Lo primordial, el acceso a los productos específicos sin gluten: ¿es justo que todavía haya que pagar cinco veces más por unas galletas o una barra de pan?

¿Cuál es tu plato o comida favorita?

Te contaré los que he comido durante esta vuelta al mundo, que son los que tengo más recientes. Mira en Malasia y Sri Lanka, pero originarias del sur de la India, están las dosas, que son unos crepes de harina de arroz y lentejas, que se comen a cualquier hora. En Colombia tomaba arepas (solo en algunos lugares), en Filipinas lechón liempo (cerdo asado). En Ecuador hornado (también cerdo), en Vietnam, pho (sopa). En Bolívia me gustó la carne de llama.

¿Qué cambiarías del mundo sin gluten?

Lo que pretendo con mi viaje por el mundo y lo que difundo en uncelíacoporelmundo.com es que ningún celíaco deje de hacer nada por ser celíaco. Lo único que no podemos hacer es comer gluten. En lo demás somos como cualquier otra persona. No me parece bien que alguien deje de ir a algún sitio o de hacer cualquier actividad por ser celíaco.

¿Algo bonito que te ha pasado por ser celíaco?

Por ser celíaco y viajar sin límites por tantos países, a través de uncelíacoporelmundo.com me han escrito mensajes de agradecimiento que son los que me motivan a dar a conocer la celiaquía en todo el mundo y a seguir luchando cada día contra el gluten.

Recomiéndanos alguna receta, algún blog o alguna página relacionada con los celíacos.

Basta con darse una vuelta por twitter para ver la enorme actividad de los bloggers celíacos españoles. La información y lo que aportan a la comunidad celíaca no tiene igual.

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Juan nos cuenta algo más sobre experiencia:

Ésta es la primera entrevista en la que no me preguntan específicamente sobre mi viaje por el mundo, lo cual me parece muy bueno, porque se puede ver que antes de embarcarme a recorrer el planeta era un celíaco más, con su dieta fácil sin gluten, su historia de diagnóstico, sus pruebas y sus comidas favoritas. Me ha gustado recordar esos días en los que buscaba qué era eso del gluten y andaba con mi listado encima curioseando en los supermercados. Lejos quedan ya.

Ahora lo más habitual por las ciudades por las que voy pasando es rastrear los mercados y tiendas en busca de algo sin gluten, o un restaurante que me presten atención para poder explicar  mi problema.

Esta ha sido mi ruta hasta ahora, desde que salí de Málaga en 2013: Singapur, Malasia, Indonesia, Tailandia, Laos, Vietnam, Camboya, Myanmar, Sri Lanka, Filipinas, Nueva Zelanda, Australia, Estados Unidos (Hawaii), Colombia, Ecuador, Perú y ahora me encuentro en Bolivia. En los próximos meses seguiremos por Chile, Argentina y Uruguay. Qué vendrá después, está por definir.

Puede que sea el primer celíaco español en viajar de este modo por cualquier país del mundo, pero espero que mi viaje abra la veda y sigan mis pasos otros celíacos. Si, por ejemplo, en el puesto callejero donde comí cada día en Bangkok vuelve dentro de un tiempo otro celíaco, igual ya lo tiene un poco más fácil.

También pienso que mi viaje es extremo, por lo que si yo puedo sobrevivir durante tantos meses en condiciones tan desfavorables, otra persona celíaca que viaje por menos tiempo y a otros países, seguro que no le resulta tan complicado.

¡Gracias Juan por contarnos tanto sobre ti!

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100 ENTREVISTAS Y EXPERIENCIAS SIN GLUTEN

Experiencia de una no-celíaca: Mònica M.

banana_bread

Mònica M., vive en Palma de Mallorca y trabaja como administrativa. Su pareja es celíaco. Durante una semana quiso participar en la experiencia de comer SIN GLUTEN.

Mònica nos cuenta su experiencia: 

Ya como muchas cosas sin gluten, mi pareja es celíaca y este año me he propuesto comer yo sin gluten también en casa. He aprendido mucho del tema en estos últimos años y me he dado cuenta lo complicado que es, al salir a comer afuera, ir de vacaciones, etc. Me parece que hace falta una legislación más estricta en cuanto al etiquetado, y debería haber alguna ayuda/subsidio para los celíacos, ya que los productos son el doble de caros. Mi pareja es de Inglaterra y allí los celíacos reciben una “canasta” de productos, que recogen en la farmacia. (Parece que el gobierno está pensando en quitarles… ¿les suena?).

 

DÍA 1

  • Desayuno: café con leche desnatada – zumo de pomelo y naranja – müesli sin gluten (de Ikea, bastante caro…pero el que yo como normalmente también es caro, así que) con un poco de leche y medio yogur de soja de Mercadona sin gluten.
  • Almuerzo: arroz con pollo con cúrcuma (de Mercadona!) - 2 mandarinas – té verde con mango (de Mercadona, of course!).
  • Cena: sándwich de pollo con pan de molde de Mercadona (qué seco!), tomate y queso.

DÍA 2

  • Desayuno: igual al día 1 – + 1 kiwi.
  • Almuerzo: arroz con pollo (es que sobró de ayer y me daba pena tirarlo!)
  • Merienda: 1 té con una rebanada de banana bread sin gluten casero!
  • Cena: sándwich de pollo (pan de Mercadona sin gluten), tomate y queso.

DÍA 3

  • Desayuno: igual al día 2
  • Almuerzo: ensalada Florette ligera (no le puse los croutons! ;-)
  • Cena: sándwich de jamón, queso y tomate

DÍA 4

  • Desayuno: igual al día 2
  • Almuerzo: tortilla de patatas con cebolla y tomatitos cherry
  • Cena: pasta sin gluten con salsa de tomate

DÍA 5

  • Desayuno: igual al día 2
  • Almuerzo: tortilla de patatas con tomatitos cherry 2ª parte
  • Cena: sándwich de jamón, queso y tomate

DÍA 6

  • Desayuno: igual al día 2
  • Almuerzo: tostadas de maíz y arroz con pechuga de pavo y queso Havarti light.
  • Cena: aaaaaaahhhhhhhh, fuimos a una parrillita argentina, pedí que no trajeran el pan (esfuerzo grande, ya que viene calentito, recién horneado) y voy y me pido ¡¡una shandy!! Primer desliz de la semana, me sentí muy mal, pero no le iba a decir al camarero: “perdone, es que me equivoqué, lo que quería en realidad era una Coca Cola”! Cené asado de tira, entraña, ensalada y patata asada. No pedimos postre.

DÍA 7

  • Desayuno: café con leche, 2 tostadas de pan de Mercadona sin gluten con dulce de leche y zumo de pomelo y naranja
  • Almuerzo: chili con carne y arroz blanco, mandarinas
  • No cené este día, porque hice un banana bread y me comí dos rebanadas por la tarde con un té, así que por la noche no tenía apetito.

*** 

¿Te ha costado seguir la dieta? ¿En qué momento o momentos más?

La verdad no me ha costado mucho, he tardado más en hacer la compra para el almuerzo (trabajo en una oficina 8 horas seguidas y tengo un Eroski y un Lidl al lado, generalmente salgo a comprarme algo para comer). También me ha costado en la oficina porque siempre hay alguien que tiene/ofrece galletas; y en dos ocasiones “casi” acepto.

¿Te ha ayudado alguien a saber qué cosas poder comer o no?

Teniendo a alguien en casa que es celíaco, no me hace falta mucha ayuda.

¿Qué te ha llamado más la atención al tener que comer sin gluten?

Lo poco que la gente sabe sobre el tema, me parece increíble que en la mayoría de los restaurantes, ni los cocineros ni los camareros tengan ni idea, me parece que debería ser obligatoria alguna capacitación en este tema.

¿Qué crees que debería cambiar si tuvieras que continuar comiendo sin gluten?

No mucho, la pasta sin gluten me gusta tanto o más que la con gluten. No soy una gran comedora de pan, y el de Mercadona me gusta bastante, para las pocas ocasiones en las que me apetece un sándwich o unas tostadas.

 Supongo que debería cambiar de trabajo y encontrar uno en el que gane el doble, ya que todo lo sin gluten, ¡es carísimo! Esta semana lo he notado al ir a comprar algo para comer en la pausa de trabajo.

¿Crees que ahora verás las cosas diferentes y podrás ayudar más a esa persona cercana que come sin gluten?

Seguro que sí, en casa ya lo estoy practicando, ya que al ser dos, no tiene sentido cocinar por separado la pasta, tener dos tostadoras, etc.

¡Gracias Mònica por participar y contar tu semana sin gluten!

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100 ENTREVISTAS Y EXPERIENCIAS SIN GLUTEN

Experiencia de una no-celíaca: Laura B.

Laura B., tiene 44 años, vive en Barcelona y es administrativa. No tiene a nadie conocido que sea celíaco, pero acepta el reto de comer sin gluten durante una semana. Por varios motivos conoce la dieta.

Laura nos cuenta su experiencia: 

DÍA 1: ¡Superado!  Aunque a media mañana me habría comido un buen bocadillo… El pan que como es de trigo sarraceno y harina de arroz con levadura ecológica sin gluten hecho en casa…. No es lo mismo  :)

DÍA 2: Sigo con fuerza mental. Es una semana de cambios: dieta, cambio de horario laboral, propósito de ir al gimnasio mínimo tres veces a la semana…

DÍA 3: ¡Me siento con energía! Hoy he hecho para cenar lenguado y unos buñuelos de calabacín, substituyendo la harina “normal” por harina de arroz.

DÍA 4: -

DÍA 5: – Superado.

DÍA 6: -

DÍA 7: -

Laura comenta que el fin de semana baja un poco la guardia porque tiene una celebración familiar y porque la siguiente semana tiene que seguir con su dieta. Y tiene la suerte de poder elegir, no como los celíacos.

 ***

¿Te ha costado seguir la dieta? ¿En qué momento o momentos más?

Sí, cómo no. Creo que todas las dietas son difíciles de seguir. No te sabría decir… son momento puntuales… un buen bocadillo, una buena cerveza fresca… También es cansado el momento de la compra, siempre leyendo etiquetas… hasta ahora no lo entendía cuando me lo explicaban.

En casa somos tres y seguir una dieta sin gluten es complicado porque tienes que pensar bien las comidas.

¿Te ha ayudado alguien a saber qué cosas poder comer o no?

Sí. Como ya te expliqué por correo electrónico, la dieta que sigo está supervisada por un profesional, aunque no siempre lo tienes contigo.

¿Qué te ha llamado más la atención al tener que comer sin gluten?

Que debes leer las etiquetas de todos los productos que tienes que comprar en el supermercado.

¿Qué crees que debería cambiar si tuvieras que continuar comiendo sin gluten?

La mentalización es fundamental. También hay que cambiar de supermercado… jijijjiiiiii.

También tendría que revisar los blogs de cocina que sigo y añadir algunos más que se dedican a cocinar sin gluten y a difundir buena información al respecto.

¿Crees que ahora verás las cosas diferentes y podrás ayudar más a esa persona cercana que come sin gluten?

Por ahora no conozco a nadie. Pero, por supuesto, que la visión es otra y me ofrecería a ayudar en todo lo que pudiera.

También, quiero añadir que lo he tenido mucho más fácil que muchas otras personas, ya que mi horario laboral me permite comer todos los días en casa.

La valoración es muy positiva porque he tomado más conciencia de la suerte que tengo de gozar de una buena salud y sin alergias ni intolerancias alimentarias que me permiten comer lo que me apetece.

¡Gracias Laura por participar y contar tu semana sin gluten!

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100 ENTREVISTAS Y EXPERIENCIAS SIN GLUTEN

Experiencia de un no-celíaco: Gabriel

Gabriel, tiene 40 años, vive en Valls y es Ingeniero Informático. Tiene una hija celíaca de 7 años. Durante una semana quiso participar en la experiencia de comer SIN GLUTEN.

Gabriel nos cuenta su experiencia:

Mi caso es un caso algo particular. Desde que le diagnosticaron la celiaquía a mi hija, en casa prácticamente no entra nada con gluten, para evitar contaminaciones, pues con mi mujer en su momento pensamos que era lo mejor, porque siempre hay algún pequeño riesgo a que alguno cometamos un error y contaminemos. Esa es la opción más fácil, aunque eso sí, nada económica (sobre todo para algunos productos como el pan o la pasta), pero mientras podamos mi mujer y yo seguiremos haciéndolo así* (*=nota al pié).

Digo esto para que entendáis que mi semana sin gluten, realmente, ha sido algo diferente a la mayoría, pues yo ya acostumbro a comer sin gluten, y por lo tanto a mí no me ha supuesto teóricamente hacer un sobreesfuerzo, pues a pesar de no ser celíaco llevo una dieta prácticamente al 100% sin gluten siempre.

Tengo que admitir que alguna vez pienso, cuando como un pan que se rompe, o un pan que veo que no es tan bueno, que me gustaría comer pan con gluten, pero después pienso que lo que estamos haciendo es por una buena causa y sigo comiendo sin gluten tan feliz. Además, por suerte, hoy en día hay panes sin gluten muy logrados (aunque eso sí, nunca son iguales a los panes con gluten).

También pienso muchas veces lo caros que son muchos de los alimentos sin gluten (pan, pasta, etc.) y que ahorraríamos mucho si solamente compráramos sin gluten para mi hija mayor, pero estoy seguro de que entonces, algún día cometeríamos algún pequeño error y algún día mi hija comería algún plato con trazas de gluten. Tengo que decir que mi pediatra alucina cuando ve las analíticas de control de mi hija. Medio en broma dice que las enmarcará, que son de record guiness, lo que indica que, a nivel de su salud, parece que estamos haciendo las cosas muy bien.

Personalmente tengo que admitir que me es fácil llevar una dieta sin gluten porque como en casa. En realidad, cuando me salto la dieta sin gluten es cuando como fuera de casa. Yo puedo saltármela sin problemas, porque no soy celíaco, pero pienso en lo difícil que lo tendrá mi hija si no intentamos mejorar entre todos el tema de la restauración sin gluten. Por suerte, cada vez más es un tema más conocido, y las asociaciones de celíacos están luchando para mejorar más este aspecto, pero hay que decir que hay todavía muchísimo trabajo en este campo, pues un estudio que leí indica que solamente un 3% de los restaurantes ofrecen menús sin gluten con garantías.

Sobre el tema del experimento de la semana sin gluten, tengo que admitir que, a pesar de haber hecho todas las comidas de toda la semana sin gluten (como siempre, vamos), sí que me he saltado la dieta un par de veces: una de las veces cuando un conocido en un club donde voy (club de ajedrez, no penséis mal), me ofreció un caramelo de regaliz. Me lo zampé sin pensar. Luego pensé, huy, si seguramente tiene gluten, ¡ya me he saltado la dieta! Y pensé en la suerte que tenemos los que no somos celíacos y no tenemos que mirar siempre qué comemos y qué no. Otra vez, también fuera de casa, cuando me comí unos bombones que me ofrecieron, que también era con gluten.

En definitiva, hacer dieta sin gluten en casa es fácil (pero no económico), pero hacerla fuera no lo es tanto. El experimento creo que ha sido positivo para darnos cuenta de que en algunas situaciones ser celíaco puede no ser tan fácil.

(inicio de la nota al pié): Al principio esto era así (realmente no entraba nada con gluten en casa), sin embargo, al nacer nuestra segunda hija y tener que introducirle el gluten, lo que hicimos fue lo contrario a lo que la mayoría de la gente hace: tener bien aislados los alimentos que contienen gluten, y tener con toda normalidad los que son sin gluten. Esto se lo comentamos a nuestra pediatra que está muy familiarizada con el tema “sin gluten” por tener gente cercana que también es celíaca. Nos comentó que realmente como lo hacemos es muy correcto, pues lo que contamina es el gluten, y es el gluten lo que teóricamente se tendría que aislar.  También decir que preferimos gastarnos el dinero en una comida saludable que en otras cosas. (fin de la nota al pié).

¡Gracias Gabriel por participar y contar tu semana sin gluten!

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