Entrevista nº 18. Manuel Gómez

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Manuel Gómez tiene 38 años, desde los 2 años tenía síntomas relacionados con la celiaquía, pero hasta los 8 no fue diagnosticado. Es consultor y gestor de proyectos en Internet y emprendedor

¿Qué significado tiene para ti la foto que has elegido para la entrevista?

Es un hermoso viaje que hicimos por Cantabria. El mar, el verde, la calma…, todo lo que me gusta y me rodeaban. Un muy buen recuerdo.

Cuéntanos un poco sobre ti, ¿Cuándo te diagnosticaron la celiaquía? ¿Quién descubrió que lo eras? ¿Quiénes te ayudaron a saber qué podías comer?

Desde muy pequeñito. Mi familia. Siempre tenía dolores de tripa. Hace 30 años era 30 veces más desconocido que ahora y por suerte, en el Hospital Infantil de La Paz la Dra. Polanco y su equipo empezaron a estudiar, profundizar y sensibilizar sobre la celiaquía. Y allí estaba yo, un niño de dos años muy grande y alto con el desarrollo óseo de un niño de uno por culpa de la celiaquía. Es distinto a cuando es sobrevenido ya de mayor. Prefiero mil veces serlo desde crío porque una vez que estás en la dieta la celiaquía no es más que una cuestión de voluntad, rutinas y forja del carácter.

¿Hay en tu familia  alguien más que sea celíaco o celíaca?

Casos de intolerancia a otros productos sí: la leche o huevos mi hermano, corregido con el paso del tiempo. Y mis sobrinos también, de hecho con ellos hablo sobre la celiaquía y sus intolerancias con normalidad.

Dentro del gran cambio que supone cambiar de dieta, cual ha sido tu mayor dificultad o lo que más echas de menos. ¿Alguna vez te has saltado la dieta?

Nunca me salí de la dieta. Fui un niño muy obediente (con mis padres y conmigo mismo). La celiaquía para mí termina siendo un “problema” conductual. Recuerdo los sabores de muchas cosas: Del pan, de las palmeras de azúcar, de los macarrones pero nunca vencieron a mi voluntad. Creo que hoy en día hay un momento y dos tipos de productos donde habría que incidir. Momento: En la adolescencia, a ninguno nos gusta ser el “patito feo” y no poder comer lo que los demás. Eso te marca y ahí hay riesgo, además de que es la primera época vital en que estás fuera del control paterno y familiar, eres tú solo ante el “peligro”. Dos productos: las bebidas alcohólicas por el denominado en Madrid “garrafón” que no es más que el mismo producto pero configurado originalmente con materiales más baratos, generalmente el trigo, ahí hay peligro. Y luego, las salsas. En los líquidos hoy en día es donde creo que todavía hay que hacer mucha pedagogía sobre el asunto. Comer un sólido que no puedes me parece una transgresión, una grosería eso creo que es fácilmente superable por todos los celíacos pero los líquidos…

¿Cuándo has salido a comer fuera o has viajado te has encontrado con muchos problemas para poder comer sin gluten? 

Sí y no. Cada día más te sientes acogido. Yo nunca he querido que me traten distinto por ser celíaco. He querido comer normal en cualquier sitio con tal de que haya una ensalada y algo a la plancha soy feliz. Pero en algunos sitios por desconocimiento o desgana a veces hay un muro todavía que franquear. En general, suele ser positiva la reacción. Ya los camareros cuando dices “celíaco” no piensan que eres de una secta rara. 

¿Qué tal lo llevan los que te rodean, tu familia, tus amigos, tus compañeros de trabajo? ¿Se han preocupado por lo que te pasa y te ayudan a llevar una dieta correcta?

Muy bien. Se desviven y se adaptan. En muchos casos lo ven también como una oportunidad a comer, incluso, más sano. Nunca tuve problemas con eso. He tenido suerte, creo.

¿Crees que los médicos, la sociedad, empresas, etc. conocen nuestra enfermedad y están concienciados para hacernos la vida más fácil?

Poco a poco sí. Son ya muchos años y ahora mismo vivimos en España la explosión de la “moda sin gluten” que en Estados Unidos llevan un par de años desarrollando. Estar en California y ver el lineal de un supermercado lleno de productos sin gluten te da alegría. Ahora, siempre siempre siempre hay que revisar el etiquetado. Hay que comprender si el mensaje de “puede tener trazas de…” es suficientemente perjudicial o no. Y ya sabes, ante la duda, no. 

¿Cuál es tu plato o comida favorita?

Me gustan cosas básicas y sencillas de una dieta mediterránea. Me encantan la paella, la tortilla de patatas, el atún y el bonito, las judías verdes y las verduras en general. También me gusta el sushi que hacemos en casa

¿Qué cambiarías del mundo sin gluten?

Incidiría en la pedagogía, poner más recursos en eso. Me gustaría la unión de todos los que nos encontramos con este trance en algún momento de nuestras vidas

¿Algo bonito que te ha pasado por ser celíaco?

Puedes ver la celiaquía como un problema o como una oportunidad. Yo durante años lo viví como un problema. Ahora, lo vivo como una oportunidad. ¡Todos los días tienes tantos productos por conocer! Y en mi caso me ha forjado una voluntad de hierro a saber decir “no” que es muy útil para mi vida diaria, aparte del sin gluten.

¡Gracias por contarnos sobre ti Manuel!

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