Experiencia de un no-celíaco: Gabriel

Gabriel, tiene 40 años, vive en Valls y es Ingeniero Informático. Tiene una hija celíaca de 7 años. Durante una semana quiso participar en la experiencia de comer SIN GLUTEN.

Gabriel nos cuenta su experiencia:

Mi caso es un caso algo particular. Desde que le diagnosticaron la celiaquía a mi hija, en casa prácticamente no entra nada con gluten, para evitar contaminaciones, pues con mi mujer en su momento pensamos que era lo mejor, porque siempre hay algún pequeño riesgo a que alguno cometamos un error y contaminemos. Esa es la opción más fácil, aunque eso sí, nada económica (sobre todo para algunos productos como el pan o la pasta), pero mientras podamos mi mujer y yo seguiremos haciéndolo así* (*=nota al pié).

Digo esto para que entendáis que mi semana sin gluten, realmente, ha sido algo diferente a la mayoría, pues yo ya acostumbro a comer sin gluten, y por lo tanto a mí no me ha supuesto teóricamente hacer un sobreesfuerzo, pues a pesar de no ser celíaco llevo una dieta prácticamente al 100% sin gluten siempre.

Tengo que admitir que alguna vez pienso, cuando como un pan que se rompe, o un pan que veo que no es tan bueno, que me gustaría comer pan con gluten, pero después pienso que lo que estamos haciendo es por una buena causa y sigo comiendo sin gluten tan feliz. Además, por suerte, hoy en día hay panes sin gluten muy logrados (aunque eso sí, nunca son iguales a los panes con gluten).

También pienso muchas veces lo caros que son muchos de los alimentos sin gluten (pan, pasta, etc.) y que ahorraríamos mucho si solamente compráramos sin gluten para mi hija mayor, pero estoy seguro de que entonces, algún día cometeríamos algún pequeño error y algún día mi hija comería algún plato con trazas de gluten. Tengo que decir que mi pediatra alucina cuando ve las analíticas de control de mi hija. Medio en broma dice que las enmarcará, que son de record guiness, lo que indica que, a nivel de su salud, parece que estamos haciendo las cosas muy bien.

Personalmente tengo que admitir que me es fácil llevar una dieta sin gluten porque como en casa. En realidad, cuando me salto la dieta sin gluten es cuando como fuera de casa. Yo puedo saltármela sin problemas, porque no soy celíaco, pero pienso en lo difícil que lo tendrá mi hija si no intentamos mejorar entre todos el tema de la restauración sin gluten. Por suerte, cada vez más es un tema más conocido, y las asociaciones de celíacos están luchando para mejorar más este aspecto, pero hay que decir que hay todavía muchísimo trabajo en este campo, pues un estudio que leí indica que solamente un 3% de los restaurantes ofrecen menús sin gluten con garantías.

Sobre el tema del experimento de la semana sin gluten, tengo que admitir que, a pesar de haber hecho todas las comidas de toda la semana sin gluten (como siempre, vamos), sí que me he saltado la dieta un par de veces: una de las veces cuando un conocido en un club donde voy (club de ajedrez, no penséis mal), me ofreció un caramelo de regaliz. Me lo zampé sin pensar. Luego pensé, huy, si seguramente tiene gluten, ¡ya me he saltado la dieta! Y pensé en la suerte que tenemos los que no somos celíacos y no tenemos que mirar siempre qué comemos y qué no. Otra vez, también fuera de casa, cuando me comí unos bombones que me ofrecieron, que también era con gluten.

En definitiva, hacer dieta sin gluten en casa es fácil (pero no económico), pero hacerla fuera no lo es tanto. El experimento creo que ha sido positivo para darnos cuenta de que en algunas situaciones ser celíaco puede no ser tan fácil.

(inicio de la nota al pié): Al principio esto era así (realmente no entraba nada con gluten en casa), sin embargo, al nacer nuestra segunda hija y tener que introducirle el gluten, lo que hicimos fue lo contrario a lo que la mayoría de la gente hace: tener bien aislados los alimentos que contienen gluten, y tener con toda normalidad los que son sin gluten. Esto se lo comentamos a nuestra pediatra que está muy familiarizada con el tema “sin gluten” por tener gente cercana que también es celíaca. Nos comentó que realmente como lo hacemos es muy correcto, pues lo que contamina es el gluten, y es el gluten lo que teóricamente se tendría que aislar.  También decir que preferimos gastarnos el dinero en una comida saludable que en otras cosas. (fin de la nota al pié).

¡Gracias Gabriel por participar y contar tu semana sin gluten!

***

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4 comentarios en “Experiencia de un no-celíaco: Gabriel

  1. Es interesante leer la experiencia de un no celíaco,pero claro,lo suyo es estar pendiente de todo en todo momento como lo estamos los celíacos,ya que nosotros no nos podemos permitir el lujo de comer cualquier cosa sin pensar.Claro està que no es lo mismo que sepas que algo te puede hacer un daño real.De todos modos chapó por intentar que haya la mínima posibilidad de contaminación habiéndo casi desterrado los productos con gluten.

  2. Gabriel es como mi marido: es “casi-celíaco” por solidaridad y apoyo para no contaminar en casa XD. Y que conste que mi marido es uno de mis mejores guardianes: para tomarme una coca-cola en un bar es capaz de hacerle un interrogatorio al camarero en plan “¿Pero me puede certificar que ese vaso ha salido directamente del lavaplatos y que nadie le ha pasado por dentro, ni siquiera acercado uno de esos trapos que tienen por ahí tirados encima de las migas?”. Estoy convencidísima de que Gabriel no hubiera pasado por alto el par de detallitos en que se despistó si se hubiera tratado de la salud de su hija. Por otra parte, es que su familia y él ya están superconcienciadísimos con el tema y conocen perfectamente las dificultades del día a día. Es de agradecer su honestidad al reconocer el par de fallitos y yo me pregunto: ¿Quién no ha metido la pata alguna vez durante los primeros días de hacer dieta sin gluten? Es que los veo como eso: curva de aprendizaje, proceso de adaptación… Y creo además que la intención de Gluto con este reto no era que hicieran la dieta perfecta, sino que se dieran cuenta de lo atento que hay que estar en todo momento y lo fácil que es que se te pase por alto algún detalle. Hay que practicar un poco hasta convertir la dieta sin gluten en un hábito, en un estilo de vida y, aún así, hemos de ser conscientes de que hasta al celíaco más avezado y paranoico se le puede colar algo ocasionalmente un día que esté cansado, estresado, hasta arriba de trabajo o lo que sea.

  3. Felicidades a Gabriel y a su familia, por llevarlo tan bien.
    La verdad es que como el dice, es más fácil controlar dónde está el peligro de contaminación si lo que aislas es lo que tiene gluten.
    No lo había pensado nunca de esa manera, y me parece que lo aplicaré así en casa, ya que el 90 % de las cosas son sin gluten, es más fácil y práctico separar el 10 % restante.

Aporta tu experiencia. Dinos que te ha aportado la entrevista. Gracias!

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