Experiencia de una no-celíaca: Cristina

Cristina, tiene 22 años, vive en Ibiza y es Técnica Informática. Su madre está diagnosticada de celiaquía desde hace un año. Durante una semana quiso participar en la experiencia de comer SIN GLUTEN.

Cristina nos cuenta su experiencia:

¿Qué te ha motivado a aceptar el reto de comer una semana sin gluten?

Nunca me había planteado una dieta sin gluten hasta que le diagnosticaron celiaquía a mi madre hace un año. Desde entonces no he dejado de comer gluten, pero sí que intento reducirlo en la medida de lo posible y mido más el gluten que consumo cada día. Lo que me motivó a aceptar este reto fue que no sé con certeza si por genética en el futuro podría desarrollar celiaquía. Así que me quise probar a mí misma, viendo si sería capaz de seguir está dieta una semana y cómo afectaría a mi estado de ánimo.

***

DÍA 1: Cuando me desperté por la mañana sabía que empezaba mi semana sin gluten y la verdad es que estaba contenta y motivada, las dificultades empezaron en cuanto tuve que pensar un desayuno sin gluten. Había oído que lo más duro para los celíacos era la poca elección a la hora de desayunar ya que la gran mayoría de las cosas que desayunamos llevan gluten. Al final acabé desayunando un vaso de leche y un zumo y como la semana anterior no me había preparado la despensa lo suficiente no pude llevarme nada sólido al estómago.

La hora de la comida no fue tan dura, prácticamente no me di cuenta de que comía sin gluten excepto por el pan (es increíblemente difícil encontrar un pan de barra que sepa medianamente bien sin gluten y a un precio asequible).

La hora de la cena fue parecida a la de la comida, excepto por que nunca me había parado a pensar que las salchichas de carnicería podían llevar gluten (La gente tiende a pensar que solo las cosas que contienen trigo llevan gluten). Al final del día me sentí contenta al fin y al cabo todos los alimentos que no puedes tomar los acabas sustituyendo por otros que son más beneficiosos para tu salud como fruta, verduras o legumbres.

DÍA 2: Hoy ha resultado más fácil. Ayer compré unas galletas de chocolate sin gluten y ese ha sido mi desayuno con un vaso leche. La verdad que echaba de menos llevarme algo dulce a la boca que no fuera fruta. La comida estuvo bien, no note mucho comer sin gluten excepto por segundo día consecutivo el pan… Bendita barra de pan. Según que plato comas lo echas más o menos en falta, pero a mí personalmente es de lo que más me cuesta prescindir. La cena tampoco estuvo mal del todo, ya que al no poder usar nada con gluten en mi cocina, te dejas llevar por la imaginación y acabas por cocinar recetas nuevas y sorprendentemente buenas. Mañana probaré a hacer unas bolitas de pan de queso que me recomendó mi madre que se hacen con harina de yuca amarga. Si salen buenas os paso la receta  🙂

DÍA 3: Ya me voy apañando con los desayunos y después de 2 días ya no me resulta tan complicado. La comida ayer sí que fue un poco más dura ya que salimos a comer por ahí con unos amigos y la gran mayoría de platos llevaban gluten. Al final me decanté por una dorada al horno… pero no pude probar ninguno de los postres que había en la carta. La cena normal, al comer en la intimidad de tu casa la tentación no es tan grande.

DÍA 4: Hoy ha sido un día fácil, apenas he notado que estaba haciendo una dieta. He probado a hacer la receta de pan de queso y la verdad es que ha sido todo un acierto. Buscando una solución para el pan apenas noto las limitaciones de la dieta sin gluten.

DÍA 5: Mi bolsillo empieza a notar los altos precios de los alimentos sin gluten, 3.50 euros un paquete de galletas (En el que vienen 12 galletas contadas). Si hiciera esta dieta indefinidamente no sé si podría permitirme comprar productos sin gluten como norma general. Tendría que elaborarlos yo con harina sin gluten, ya que de esa manera sale más económico.

DÍA 6: El fin de semana siempre es más difícil hacer dieta de cualquier tipo. Además salir a comer por ahí cada vez lo encuentro más difícil, no todos los restaurantes están preparados para que pueda comer un celíaco y al final acabas por pedir siempre lo mismo y renegar del postre.

DÍA 7: ¡Por fin domingo! Hoy me lo estoy tomando con otra filosofía porque es mi último día, pero reconozco que si tuviera que seguir con esta dieta indefinidamente no me tocaría más que resignarme. Ser celíaco es duro, y no estaría de más que el gobierno ofreciera algún tipo de ayuda económica a la gente con esta patología para que pudieran al menos costearse alimentos sin gluten para no sentirse tan limitados.

***

¿Te ha costado seguir la dieta? ¿En qué momento o momentos más?

No mucho, excepto por los “momentos dulces” (merienda y desayuno) y alguna que otra vez que acompañaba a mi pareja a la panadería y solo el olor ya te pide que lo comas.

¿Te ha ayudado alguien a saber qué cosas poder comer o no?

Siempre que tenía alguna duda llamaba a mi madre o miraba en internet, aunque me las he arreglado bien ya que me interesa mucho el tema de la nutrición.

¿Qué te ha llamado más la atención al tener que comer sin gluten?

Que tienes que estar mucho más pendiente de planear bien tus comidas, ya que no te sirve cualquier cosa. La cantidad de alimentos que podría haber comido si no fuera por el proceso de elaboración y la contaminación cruzada (Patés, salchichas, embutidos…). Las empresas de alimentación deberían concienciarse. Si tuvieran más cuidado en la elaboración y, sustituyen los productos que usan con gluten por otros sin, ganarían a un montón de clientela que ahora mismo no pueden consumir sus productos.

¿Qué crees que debería cambiar si tuvieras que continuar comiendo sin gluten?

A nivel personal me compraría una panificadora para poder elaborar mi pan, y a nivel general tendrían que cambiar muchas cosas. Al menos para igualarnos a nuestros vecinos europeos que están mucho más concienciados en este tema.

¿Crees que ahora verás las cosas diferentes y podrás ayudar más a esa persona cercana que come sin gluten?

Por supuesto, siempre que puedo y siempre que estoy con ella comemos en su mayoría sin gluten y siempre buscamos la mejor opción para que ella esté cómoda (como ir a un restaurante que sirvan menús sin gluten).

¡Gracias Cristina por participar y contar tu semana sin gluten!

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